Si algo he aprendido en el poco tiempo que llevo haciendo este tipo de postres es que uno nunca puede desesperarse ni entrar en crisis pase lo que pase. Porque al principio, pasar pasan cosas: que si se agrieta el fondant, que si se corta el buttercream de merengue, que te despistas hablando por teléfono y se ablanda demasiado el ganaché en el micro, que si el alambre floral que ensartas en los pétalos es demasiado ancho y a ello le sumas que no los dejaste secar lo suficiente, así que vas a montar la flor, se cae el pétalo y te quedas con el alambre en la mano...ni que decir tiene cuando ves deslizar una bizcobola palito abajo!
Así que, amiguitos, mucha paciencia, ninguna prisa y si las cosas no funcionan como uno espera, ¡a echarle imaginación para no dar el trabajo por perdido!
Toda esta letanía tiene que ver con mis frustrados lirios y con lo bonitos que quedaron finalmente los pétalos sueltos acompañando a unas rosas. Pero no desistiré de mi empeño y algún día, espero que no muy lejano, veré lirios sobre una tarta.
La tarta era un bizcocho de chocolate (ver receta aquí) relleno de ganaché de chocolate y dulce de leche. La cobertura está hecha con fondant de la marca Funcakes teñido con colorante en gel color marfil de Wilton. Y las flores y pétalos están hechos con el mismo fondant, teñido con colorantes en gel color rojo y amarillo de Wilton y pintados con colorantes en polvo Rainbow Dust.